La uña encarnada, u onicocriptosis, aparece cuando el borde de la lámina de la uña presiona o llega a clavarse en la piel que la rodea. Suele afectar al primer dedo del pie y empieza con una molestia leve al ponerse el zapato, que va a más si la zona se inflama.
De dónde suele venir
Rara vez hay una sola causa. En consulta se repiten unas cuantas:
- El corte. Redondear mucho las esquinas o cortar demasiado corto deja que la piel del lateral se cierre sobre el borde de la uña.
- El calzado. Una puntera estrecha o un calzado corto empuja los dedos entre sí y mantiene la presión sobre el borde.
- La forma de la uña. Hay uñas más curvadas de nacimiento, con los bordes más recogidos hacia dentro.
- La humedad y el sudor. Reblandecen la piel y hacen que ceda antes ante el borde de la uña.
- Un golpe o una actividad repetida. Correr, frenar en bajada o deportes con cambios de dirección someten al dedo a un roce constante.
Qué se puede hacer en casa
Cuando la molestia es reciente y no hay signos de infección, unas medidas sencillas suelen ayudar:
- Cortar la uña recta, sin apurar las esquinas, y limar el borde en lugar de rebajarlo con tijera.
- Elegir un calzado que deje espacio en la puntera, sobre todo mientras la zona esté sensible.
- Mantener el pie limpio y bien seco, con especial atención al espacio entre los dedos.
- Evitar hurgar en el lateral con objetos punzantes: es la vía más rápida a una infección.
Cuándo conviene consultar
Hay señales que indican que la cosa ya no se resuelve sola. Conviene pedir cita si aparece alguna de estas:
- Enrojecimiento que crece, calor en la zona o dolor que va en aumento.
- Supuración, mal olor o un bulto de carne que sobresale junto a la uña.
- La molestia vuelve una y otra vez en el mismo dedo.
- Tienes diabetes, problemas de circulación o alteración de la sensibilidad en los pies. En ese caso no conviene esperar: cualquier lesión pequeña merece una valoración temprana.
Qué hacemos en la clínica
La primera visita es una valoración: se mira la uña, el estado de la piel del lateral, la forma del dedo y el calzado que usas. A partir de ahí, el abordaje cambia según el caso. En muchas ocasiones se resuelve dentro de una sesión de quiropodia, retirando el borde que está clavado y aliviando la presión.
Cuando el problema se repite o la uña vuelve a clavarse una y otra vez, se estudia la opción de una cirugía ungueal, un procedimiento con anestesia local que trata el borde de forma definitiva. No es el primer paso ni la única salida: se plantea cuando el caso lo justifica y siempre después de explicarte en qué consiste.
